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Expertos en Pinzas para tubo de ensayo

Pinzas de laboratorio

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El trabajo en un laboratorio es una tarea privilegiada y sumamente delicada, por ello no cualquiera puede realizarlo y las condiciones necesarias son bastante específicas.

Batas de laboratorio, lentes protectores, guantes, cabello corto o recogido según el caso, sin bisutería de gran tamaño y muchas cosas más.

Y es que hay tantos instrumentos que manipular y tantas posibles amenazas. Instrumentos afilados o muy frágiles, sustancias inflamables, ácidas y otras neutras pero que combinadas reaccionan violentamente, muestras delicadas, temperaturas altas o muy bajas y pare usted de contar.

Por ello la industria se ha molestado en crear una gran variedad de instrumentos que faciliten la manipulación de los mismos.

Tipos de Pinzas de Laboratorio

Las pinzas de laboratorio, generalmente de metal, son de sujeción ajustable para poder garantizar un agarre firme pero acorde a cualquier superficie, incluida a la fragilidad del vidrio.

Por lo general están compuestas por dos partes, que son la varilla cilíndrica y la estructura de las pinzas metálicas.

La varilla cilíndrica tiene una doble nuez que se ciñe a un soporte, rejilla o armadura. En casos más complejos se ajustan con la línea de Schlenk.

Por su parte, las pinzas metálicas son dos brazos que aprietan el cuello de un tubo de ensayo, termómetros de gas, buretas crisoles o cualquier otro instrumento de laboratorio, pero los dedos de las mismas varían según su propósito.

Las pinzas suelen tener un recubrimiento de cloruro de polivinilo o corcho para evitar el rompimiento del frasco de vidrio en contacto con metal caliente.

Pues bien, ¿cómo saber qué tipo de pinza de laboratorio nos conviene? Porque las hay para todos los propósitos, de todos los tamaños y materiales posibles.

No es suficiente tener una sola pinza o varias pinzas del mismo corte, sino que mientras más variedad se tenga más fácil y seguro será el trabajo de laboratorio.